viernes, 11 de mayo de 2012

Perú, país "anómico" y "oclocrático"


Oclocracia: Gobierno de la muchedumbre o de la plebe.

Anomia: Ausencia de ley. Conjunto de situaciones que derivan de la carencia de normas sociales o de su degradación.

(Fuente: Real Academia de la Lengua Española)

¿Por qué  nuestro país es “anómico” y “oclocrático”?

Porque las carreteras andan bloqueadas por turbas, con pasajeros secuestrados y asaltados, ancianos que mueren infartados y niños hambrientos protegidos por madres desesperadas que exigen a la nada la presencia de alguna autoridad.

Por las especies marinas depredadas, gracias a pescadores depredadores, que le sacan (a pedrada limpia) más cuotas de merluza al gobierno, en alianza estratégica con la Sociedad Nacional de Pesquería que da cuenta de la anchoveta.

Por esos centros de recuperación para drogadictos que arden como antorchas. Por sus decenas de muertos, cuyos familiares no encontraron en los hospitales ninguna posibilidad de rehabilitarlos y los metieron a esas cárceles “ilegales”, “informales”, “semiformales” o como quiera llamárseles.

Por las inversiones mineras paralizadas. Por La Conga, detenida a punta de arengas, marchas, bloqueos, linchamientos, destrucción y otros “argumentos técnicos” propios de ex emerretistas y patriarrojos.

Por Tambo Grande (QEPD), donde los santos cruzados del limón y del ceviche ahuyentaron la minería formal, y dejaron entrar con toda su furia a la informal “minería pequeña que destruye en grande”. Incluso los limones.

Por los cocaleros, los narcos, las combis asesinas (como las repuestas en la Túpac Amaru, gracias a INDECOPI), los invasores de tierras, los traficantes de tierras que lucran con los invasores de tierras, los pandilleros, las mafias de “construcción civil”, las medicinas bamba, los cohetones rata blanca, y tantas otras cosas.

Finalmente, por usted y yo, cuando nos pasamos una luz roja “porque está libre la vía”, cuando arrojamos un papelito a la calle, cuando cruzamos la avenida por cualquier parte, cuando compramos sin factura, en fin, cuando somos los “vivos” de siempre.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Cincuentones

Me causa repulsa ver gente de mi generación (cincuentones), que ha vivido el desastre del populismo, añorando aquellos tiempos infaustos, atacando la inversión, exigiendo controlismos, proteccionismos, y esas insensateces que nos metieron en la hipearinflación, devaluación, escasez, desabastecimiento, servicios públicos desastrosos, etc. Parece que estos individuos que, como yo, vivieron esos tiempos y aún así los añoran, desean la misma maldición para sus hijos.

viernes, 4 de mayo de 2012

¿Ministros pintados en la pared?

Los ministros de Defensa e Interior están al borde de la cornisa por mérito propio. Un a serie de errores sucesivos ha llevado a Alberto Otárola y Daniel Lozada a enfrentar una moción de censura, preparada por la oposición. Y a que miembros de su propia bancada, y de sus aliados de Acción Popular y Perú Posible, exijan sus renuncias.
No es majadería política que ambos estén en salmuera. Desde que indujeron (o no advirtieron) al presidente Humala a calificar la liberación de los rehenes del narcoterrorismo como una operación "impecable", hasta el desafortunado comunicado del Ministerio del Interior a raíz del dramático hallazgo del cuerpo del sub oficial César Vilca, las metidas de pata han sido absolutamente suyas.
Frente al pleno del congreso, en sesión secreta cuyo contenido no podemos divulgar, la presentación de los jefes de cartera dejó más preguntas que respuestas. Y en el teatro de operaciones, no hicimos más que contar las bajas que nuestros soldados y policías iban sufriendo.
Las causas más profundas de este nefasto resultado, ciertamente, no se les puede atribuir a Otárola y Lozada, pues vienen de muy atrás. El mal equipamiento de nuestros combatientes, la falta de preparación para actuar en el escenario del VRAE, la carencia de Inteligencia, el no haber medido bien al enemigo, etcétera, es un acumulado de años.
Pero lo que resulta imperdonable, en el caso concreto del megasecuestro de los trabajadores de Camisea y su sangrienta secuela, son la improvisación, el exhibicionismo, el triunfalismo y la mecida a la hora de brindar información.
Detrás de esto, nos preocupa también una probabilidad muy peligrosa: la presión ejercida en la zona a la hora de tomar decisiones. Ver al presidente vestido de comando y con la pistola en la cintura dando instrucciones, sumarle a ello la presencia, también con traje de campaña, del asesor presidencial Adrián Villafuerte, dejan la sensación de una exigencia de prontos resultados a quienes deben comandar las operaciones con cierto nivel de autonomía.Si fuera así, la situación de los ministros no mejora. Empeora.
No es bueno que un ministro se resigne a estar pintado en la pared. Menos, que permita que muchas manos hagan garabato en una situación sensible, como la de las operaciones en el convulsionado valle.
En el quirófano, a la hora de operar, manda el cirujano. Y punto.
Esperemos que en las próximas horas el presidente tome una decisión. Si no cambia a sus ministros y emprende su largo viaje a Corea y Japón, los dejará expuestos a una censura donde tienen  todas las de perder, dado el fraccionamiento de la bancada oficialista.
Si se producen los cambios, ojalá que los nuevos ministros tengan el perfil que demanda el momento actual. El VRAE no está para hacer experimentos. Las carteras de Defensa e Interior necesitarán gente idónea: muy bien preparada, con experiencia, autoridad, y enemiga del figuretismo. Amén.

martes, 1 de mayo de 2012


SOBRE EL AUMENTO DEL SUELDO MÍNIMO VITAL
Subir el mínimo es bueno para los trabajadores formales. No necesariamente para quienes laboran en la informalidad, o en las pequeñas empresas que caminan en el límite. No por ello dejo de saludar una medida que responde a un importante crecimiento económico del país.
Bien por los trabajadores en su día.
Pero recordemos que lo único que garantiza un crecimiento sólido del mercado de trabajo y de los sueldos y salarios, es más y más inversión, especialmente la privada, nacional o extranjera. Curiosamente, los comunistas o socialistas jurásicos, supuestos "únicos defensores" de los derechos laborales, la condenan.Y ahora, con disfraces ecologistas (¿cuándo lo fueron?), la ahuyentan.
Explicación: estos dogmáticos buscan generar la pobreza y el desempleo como caldo de cultivo para su cada vez más remota "revolución", "agudizando las contradicciones" del sistema capitalista, y renegando de lo que ellos llaman "neoliberalismo".
Lo que el Perú necesita es seguir creciendo, con inversiones y empleos dignos, y con una real inversión en la educación, la ciencia y la tecnología para no depender de nuestras materias primas.